ELECCIÓN DE LA METODOLOGÍA DIDÁCTICA
Método es el modo o la manera de enseñar. La eficacia en la motivación del alumnado y la transmisión de conocimientos depende en gran medida de la elección del método y de la pericia del docente en su uso. No obstante, como señala Carrad, sea cual fuere el método elegido este debe cumplir una serie de principios. Como orientaciones pedagógicas inherentes a cualquier método Carrad propone lo siguiente:
Hacer una enseñanza concreta huyendo de abstracciones gratuitas y reduciendo al máximo el esfuerzo mental necesario para el aprendizaje.
Hacer una enseñanza activa propiciando y estimulando la actividad del alumno.
Hacer una enseñanza progresiva en una secuencia que vaya de lo fácil y conocido a lo difícil y desconocido.
Hacer una enseñanza variada, estimulante, no monótona, sin exigir esfuerzos demasiado prolongados sobre la misma cuestión.
Hacer una enseñanza individualizada teniendo en cuenta la personalidad y características de cada alumno.
Hacer una enseñanza estimulante creando sistemáticamente ocasiones de éxito y resaltando este como medida reforzante.
Hacer una enseñanza en grupos propiciando el intercambio de puntos de vista.
Por otro lado los principios de metodología serían los siguientes:
PRINCIPIO DE LA ESPECIFICIDAD. Ningún método conviene a todos los objetivos y todas las circunstancias. No se puede juzgar un método de manera absoluta sino en función de los objetivos que pretenda conseguir.
PRINCIPIO DE LA RELATIVIDAD. El valor y la eficacia de un método depende de su manera de aplicación, de la adecuación de los instrumentos empleados y de la identificación del docente con el propio método.
PRINCIPIO DE LA COMPLEMENTARIEDAD. Los puntos débiles de algunos métodos pueden y deben compensarse con los fuertes de otros.
PRNCIPIO DE LA INTERDEPENDENCIA. La conveniencia de un método depende de la situación, circunstancias, nivel de preparación de los alumnos, medios materiales que cada método exige, población a la que va dirigida la enseñanza, objetivos perseguidos…
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