LAS HABILIDADES DOCENTES
En cualquier tipo de relación entre docente y alumnos se ponen en juego tres factores fundamentales. La seguridad científica del docente o dominio de la materia que imparte. La transparencia o claridad didáctica con que lo hace y la cercanía emocional entre docente y alumnos o, lo que es lo mismo, la relación de empatía que establece con ellos. De la habilidad y eficacia con que manejemos estos factores dependerá nuestra propia eficacia como comunicadores de mensajes.
Allen y Ryan han desarrollado una lista de habilidades docentes indicando también los comportamientos asociados a cada habilidad.
VARIACIÓN DE ESTÍMULOS. El mantenimiento prolongado de la atención depende de los estímulos que se reciben, pero también de la intensidad de estos o su variedad que impide la monotonía. El dinamismo del docente en el aula, sus gestos o cambios en el tono de voz, el énfasis puesto sobre conceptos determinados contribuyen a esta variedad.
SENSIBILIZACIÓN COMO TÉCNICA INTRODUCTORIA. Para lograr un nivel de atención suficiente el docente debe crear, al comienzo de la sesión, un clima de expectación e interés por el tema. Esto se consigue presentando de forma clara los objetivos a conseguir en la sesión, destacando su aplicabilidad, enlazando con lo expuesto en días anteriores y presentando problemas o experiencias motivadoras.
RECAPITULACIÓN E INTEGRACIÓN DE LOS CONOCIMIENTOS. Resumir al término de bloques temáticos, estableciendo los enlaces precisos entre los anteriores y futuros, destacar los puntos clave del tema y dar oportunidad a los alumnos para comprobar lo asimilado, es fundamental para que el alumno sea consciente de su progreso y sepa la dirección que ha de seguir para alcanzar los restantes objetivos.
USO DEL SILENCIO Y LENGUAJE NO VERBAL. El silencio, siempre que no vuelva lento el ritmo de exposición o sea por falta de dominio del tema, crea expectación, y obliga a hablar tras la formulación de preguntas reflexivas. El dominio del lenguaje corporal, los movimientos del docente cuando se acerca a un estudiante, las sonrisas o el fruncimiento de cejas o los gestos de las manos dan carácter de persuasión al mensaje y apoyan la misma interacción con los alumnos.
REFUERZO DE LA MOTIVACIÓN Y PARTICIPACIÓN DEL ALUMNO. Los comentarios y gestos positivos del docente apoyando las aportaciones de los alumnos favorecen la continuidad de estas aportaciones. Si se pretende extinguir las participaciones no deseadas se recomienda antes la indiferencia que comentarios o gestos negativos.
SECUENCIALIDAD. Se trata de ordenar los conceptos de manera que cuando aparezca uno nuevo los alumnos sean capaces de dar el salto que su asimilación exige. Evitar saltos atrás en la exposición que puedan provocar la desconexión con el tema principal.
CONTROL DE LA COMPRENSIÓN. Es obligación del docente comprobar que los objetivos de la acción formativa se han alcanzado.
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