SELECCIÓN Y ORGANIZACIÓN DE ACTIVIDADES PRÁCTICAS
Las actividades prácticas son fundamentales en la adquisición de destrezas que facilitan la aplicación de los conocimientos y permiten que el alumno conozca sus aciertos o errores y así, mantener y perfeccionar los primeros o corregir los últimos.
Es importante que las actividades que diseñe el formador, independientemente de que sean introductorias al tema, de análisis o de aplicación, observen las siguientes características:
Sean estimulantes y cubran todas las posibilidades de la conducta que se persigue. Eviten las repeticiones y reiteraciones.
Se ajusten al objetivo fijado y en perfecta congruencia con la conducta que se pretende alcanzar.
Sean significativas, proponiendo solo aquellas que canalicen la actividad de conducta más propicia para alcanzar cada objetivo.
Sean funcionales respecto a la meta formativa.
Estén interrelacionadas de forma que constituyan un conjunto armónico y equilibrado capaz de conseguir el efecto que persiguen.
Sean representativas de forma que con el mínimo de actividades se consiga el efecto deseado.
Posean las cualidades necesarias de toda actividad de formación: motivación, intensidad, claridad, gradación, adaptación al nivel de los alumnos.
Desarrollen la creatividad.
Proporcionen una oportunidad para la resolución de problemas.
Sean enriquecedoras para el alumno, satisfactorias y no frustrantes.
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